jueves, 6 de marzo de 2014

Botanic Garden

Hace un par de semanas empezó a trabajar una subcontrata nueva (Siemens con la puesta en marcha de los inversores). La gente de esta subcontrata está expatriada igual que nosotros (un español y un alemán). El caso es que están como yo: van a vivir aquí poco tiempo y quieren aprovechar para ver cosas. Así que ¡ya tengo alguien fácil a quien convencer para hacer cosas!
El sábado quedamos para cenar y nos juntamos también con mis compañeros después. Y el domingo nos fuimos al jardín botánico. No es que sea gran cosa, pero está bien. Tiene cuatro plantas y árboles clasificados, unos troncos fosilizados que me gustaron mucho (en la foto ni reconoceréis que es piedra y no madera), una chozas en la zona de plantas medicinales, y luego se extiende hacia la montaña y puedes hacer senderismo. Esa parte me gustó, la de senderismo, lo malo es que no contaba con ella, contaba con un caminito pequeño para ver algunas plantas, y me encontré subiendo una colina (y bajando una montaña jajaja).

Os dejo unas fotos, que sé que es lo que más os gusta que ponga :P









martes, 4 de marzo de 2014

Viaje a Lesedi (3/3)

El tercer día en Lesedi me levanté más descansada y animada que el día anterior. Desayuné, me duché cerrando con llave el edificio común de baños (según procedimiento establecido) y bajé a las oficinas (en coche, por si se pone a llover tener el coche donde yo esté).

El día estuvo entretenido porque empezamos a conectar inversores (el equipo que transforma la corriente continua que generan los módulos fotovoltaicos en corriente alterna para verterla a la red). Para conectar los inversores hay que conectar también los trafos que llevan asociados. Y estos trafos son de 22 kV y hay que ponerse unos guantes supergordos, y tener preparada la pértiga para sacar al que está dentro…  en fin, es entretenido.

Esa mañana vino el jefe de construcción de la empresa (el jefazo de Madrid, para que me entendáis). A la tarde tuvimos reunión para aclarar algunos problemas de la obra, y después carretera y manta (o sea, vuelta para Bloemfontein). Estaba algo inquieta por la reunión, pero al final no fue para tanto.

El viaje de vuelta empezó normal, con la carretera secundaria de bordes recortados. Se veían unos nubarrones negros a lo lejos, hacia donde yo me dirigía. Cuando pasé por los vendedores de piedras ya había empezado a llover. Los camiones mineros especialmente, producen una niebla de gotas dispersadas detrás de ellos que hace difícil saber si vienen o no coches de cara. Así que estuve mucho rato detrás de uno de ellos hasta que pude adelantarlo. No iba tampoco excesivamente despacio (el camión), pero se agradeció adelantarlo y poder ver a lo lejos, aunque fuera con la lluvia.

La lluvia fue a ratos todo el camino: a ratos fuerte, a ratos menos fuerte, a ratos sin lluvia. Tenía intención de no parar en Kimberley, pero el indicador de gasolina empezó a bajar, y ante la duda, paré. Además aproveché para estirar las piernas, porque entre la lluvia y los camiones iba a tardar 4h en llegar, y una paradita venía bien.

Me metí en la ciudad, puse gasolina en la primera gasolinera que me encontré, y me crucé la ciudad para salir por la carretera correspondiente. Confiaba en no perderme, y así fue, había algún cartel que me indicó la buena dirección, pero fui con la duda toda la ciudad.

De nuevo en la carretera más lluvia y más camiones. En un momento dado, menos mal que no llovía, vi un bulto en el suelo en la carretera, más adelante. Conforme me acerqué pude distinguir que era ¡¡una tortuga cruzando!! Por suerte pude esquivarla fácilmente, y me quedé mirando por el retrovisor a ver si el coche de detrás (a cierta distancia) también la esquivaba. Me pareció que sí, así que la tortuga se salvó :D Sería una tortuga de tierra de unos 30 cm de largo y 20 de alto. Nunca hubiera imaginado una tortuga cruzando una carretera en Sudáfrica :O

Al final conseguí llegar a Bloemfontein, donde la carretera vuelve a tener dos carriles y donde empiezan los semáforos. Me encontré con charcos enormes en la carretera con los que hay que tener cuidado. Te frenan las ruedas que pisen el charco, y levantas unos chorros de agua enormes (que valen para limpiarte los bajos del coche jejeje). Bajé la velocidad y fui con precaución.

Llegando a casa empezó a anochecer. Un anochecer rojizo muy bonito. Al menos llegué relajada a casa con al belleza del paisaje después de un largo viaje :D

domingo, 2 de marzo de 2014

Spiderwoman

Salir a campo fue agradable, pero tuvo sus consecuencias.
Cuando llegué a casa me picaba el muslo izquierdo, y me vi que tenía varias picaduras de insecto. ¿Qué insecto?, es difícil de saber. No me rasqué y esperé que se me fuera.

A la mañana siguiente en el trabajo me picaba más aún, y me pareció que se me había hinchado alrededor de la zona donde estaba rojo. Lo rojo un círculo de 1 cm de diámetro, y la zona hinchada un círculo de unos 4-5 cm de diámetro (para que os hagáis una idea).

El caso es que como se me hinchaba y me picaba más, y como en el cursillo de prevención para entrar en la obra te cuentan las serpientes que te puedes encontrar por la obra, pues fui al de Seguridad y Salud (español) a preguntarle qué insectos había por la obra.

¿Qué hay por la obra que te pueda picar? - casi se me parte de risa - ¡De todo! ¡aquí hay de todo! - esa fue su respuesta. Ante la duda me mandó a la enfermería que tenemos en obra. Allí me miraron las picaduras, me preguntaron si había visto al bicho y qué sentía, y decidieron que ante la duda fuera al médico a que me dieran antiestamínicos y antibióticos. Pero como no entendí perfectamente todo lo que me decían (en realidad la mayoría, pero la enfermera no lo consideró suficiente), pues volvimos a hablar con el de Seguridad e Higiene.

¡La que se armó en la oficina! La enfermera habló con el de seguridad, y este con el "site manager"... Se enteró todo el mundo, e hicieron corro, y todos preguntando. Empezaron a plantear el procedimiento a seguir, que si accidente de trabajo o seguro personal. Que si me llevaba la ambulancia al hospital o si me iba por mi cuenta. Al final quedamos que era más sencillo que lo pasará por mi seguro médico (el que me hizo la empresa para llevarme al extranjero) y que iría por mi cuenta. Entonces la duda era si me iba ya, o me esperaba al salir del trabajo.
Yo realmente no me encontraba mal, sólo me picaba, pero la enfermera recomendaba que fuera cuanto antes. Así que como era cerca de la hora de comer, me esperé a comer para irme (que si me voy directamente no se sabe a qué hora comería jejeje).

Como aún tenía algo de tiempo antes de comer aproveché para hacer llamadas: a la oficina de Madrid para saber los pasos a seguir, al seguro médico, y a la novia de un compañero de trabajo que sabe bien inglés (es española) y siempre nos acompaña en estos casos por si no nos enteramos (viene muy bien :D )

Durante la comida se enteraron mis compañeros de "puesta en marcha" y todo fueron bromas. Desde que me tendrían que amputar una pierna, hasta que me iba a transformar en spiderwoman...

Ya en el hospital, me mirarón, me pusieron una inyección de antiestamínicos y me recetaron antibióticos y una pomada antiestamínica para el picor.

La inyección me hizo efecto y empezó a deshincharse. Al día siguiente ya me picó poco y luego ya nada. Sigue rojo, pero ya no me pica. La pomada me vendrá bien para futuros ataques jejeje. Los antibióticos están muy malos, y además son bastante fuertes para el estómago :( No me gustan, pero como son antibióticos tienes que acabar el tratamiento una vez empezado, dicen que no es bueno dejarlo a mitad, así que me los estoy tomando. Sólo son 5 días, resistiré :P

miércoles, 26 de febrero de 2014

Un día de peón

Hoy ha sido un día muy entretenido. He estado menos tiempo en la oficina y más en la obra.

Estamos conectando ya los inversores, los transformadores que van con los inversores, las líneas auxiliares... en fin, estamos "dando chicha" como dicen aquí a muchas cosas.

Básicamente hemos tenido que energizar los servicios auxiliares para poder energizar los inversores. Los inversores son enormes, van 2 en un edificio prefabricado de unos 10 m de largo. En el mismo edificio va un transformador de 22kV y sus celdas correspondientes.

Ayer ya empezaron con todo el jaleo, pero yo me quedé en oficina. Como me dieron envídia y quería saber qué hacían por ahí todos nerviosos. Hoy me he apuntado a salir a campo y aunque manipular, manipular he manipulado poco, he estado entretenida aprendiendo cosas. Era menos de lo que me imaginé ayer, pero ha estado bien :D

Ya estamos produciendo energía. Están todos muy contentos, aunque aún nos queda mucho camino por recorrer. 

¿Curiosidades? Los guantes de 40 kV que son como unos guantes de silicona de 4 mm de espesor. No puedes hacer manualidades con ellos, pero para manipular la manivela de conectar y desconectar el transformador suficiente. ¿Más curiosidades? Que los trafos e inversores una vez conectados hacen mucho ruido. Bueno, el normal para unos equipos eléctricos de ese tamaño, pero siendo todo tan "medio ambiente" ese zumbido no queda muy "verde" jejeje.

lunes, 24 de febrero de 2014

Viaje a Lesedi (2/3)

Nada más llegar a Lesedi reuniones con gente con la que la relación no era exactamente cordial… pero bien, la verdad que esperaba que fuera peor.

A la hora de comer había dos míseros sándwiches, que por otro lado me supieron muy ricos, no sé si porque tenía mucha hambre o porque realmente estaban buenos. Supongo que un poco de las dos cosas, no eran tan malos y que tenía hambre.


La alimentación en Lesedi deja bastante que desear. Después de trabajar, como a las 19h de la tarde, puedes ir a la garita de seguridad del campamento (donde vive la gente), y recoger una bolsa de comida. Incluye la cena de ese día, y el desayuno y la comida del día siguiente, además de una lata de refresco y ½ litro de agua. El mayor problema que veo en esta organización es que la gente que vive en “zulos” no tiene nevera para conservar la comida.
Los zulos son habitaciones con una cama, una mesa, una silla y un armario. Varias habitaciones comparten un edificio prefabricado de baños y duchas. Así que o conoces a alguien con "casita" que te preste espacio en su nevera, o te arriesgas a que la comida se ponga mala.
La "casita" es un prefabricado con una cocina-comedor común y una habitación a cada lado (con su aseo particular).

En la bolsa de comida suele ir el desayuno (que está claramente identificado), y luego dos comidas: una más ligera que otra. Los españoles consideramos la comida ligera como la cena, y la otra como la comida; pero los locales lo consideran al contrario.

Por la tarde el trabajo discurrió con normalidad, salvo los ratos de organizar el viaje a las cataratas Victoria. ¡Viaje, viaje! :D

Era el cumpleaños de uno de mi equipo, y dijeron de quedar en su "casita" a tomar algo a la hora de cenar. Quedaron como a las 21h. Yo tenía mucha hambre (eran sobre las 19h), así que cené. Tocaron una especie de burritos con pollo, lechuga y mayonesa. No estaban muy allá, pero llenaban un poco.



Estaba leyendo tranquilamente esperando la hora de ir al cumpleaños, cuando vino a verme otro compañero. Le había llamado para dejar la comida del día siguiente en su nevera pero como aún estaba trabajando cuando le llamé, le dije que se pasara por mi zulo cuando subiera al campamento. Y se pasó y me trajo una cerveza fresquita, ¡qué majo! Estuvimos charrando un rato hasta que nos fuimos al cumpleaños.
Éramos muchos para el pequeño espacio común de las "casitas", pero estuvo divertido, contando tonterías y comiendo jamón que aún quedaba del que se habían traído de España :D

Después a dormir relativamente pronto. Madrugar es lo que tiene, que te entra sueño pronto. El caso es que me acosté pero estaba incómoda, no me dolían propiamente los ovarios pero tampoco me relajaba para dormirme. Como no me dormía al final estuve chateando con varios amigos y leyendo de nuevo. Al rato volví a intentar dormirme. 
A mitad de noche ya sí me dolía. Di vueltas y más vueltas, me encontraba fatal y no me dormía. Pasé una mala noche, un horror.

A la mañana siguiente tenía poca energía y trabajar se me hacía un mundo. Un compañero me vio con mala cara y me ofreció un Ibuprofeno. Subió y todo al campamento a buscarlo. Una hora después de tomármelo empezó a hacer efecto y pasé el resto de la mañana mejor. ¡Uf!, menos mal.

Para comer ese día había macarrones con jamón y champiñones. Hubieran estado mejor recién hechos, de un día para otro estaban algo pastosos, pero con hambre todo entra bien jeje. Comí con los compañeros que me habían guardado la comida en su nevera.

Me llamaron para atender a una subcontrata. Le habíamos guardado su comida (los burritos) en la oficina, así que bajé a dársela. Uno de ellos se encontraba mal, así que les llevé a una "casita" a que se hiciera una sopa (otra cosa no podía comer). El caso es que eso me entretuvo y cuando se puso a llover fuerte (yo había subido al campamento andando) ya no había nadie para bajarme con él (la mayoría sube y baja en coche aunque sean 2 minutos). Me esperé a que acabaran de comer los de la subcontrata para bajarme con ellos. Y así lo hicimos, pero me dejaron relativamente "lejos" de mi oficina (no se conocen la planta) y tuve que pasar un charco que no sabía lo profundo que era hasta que lo pisé. Me mojé hasta mitad de pierna, o sea, todos los zapatos por dentro también.

Iba mojada, por los hombros, la cabeza y los pies. Tenía frío, pero me puse la chaqueta que tenía en la oficina. Cuando paró de llover me planteé subir al campamento, cambiarme y quedarme a trabajar desde allí (también hay conexión, vamos con nuestro modem-USB detrás), pero me lo pensé un poco y se volvió a poner a llover. ¡Me estaba pasando de todo en este viaje!


Después de trabajar no me reuní en casa de nadie, ni siquiera pregunté si iban a hacer algo. Estaba cansada y tenía sueño. Recogí mi bolsa de comida, me comí la cena (ensalada con algo de pasta y baicon), leí un rato y en seguida a dormir.


Con la descripción de la comida entenderéis porque me habían dicho que el kit para ir a Lesedi era agua y galletas. Bueno, también me dijeron azúcar y café, pero yo no bebo café. Te dan la comida justa, así que vienen bien las galletas si te entra hambre. Líquido también dan poco: 1/2 litro de agua, un refresco (33 cc) y un zumo (200 ml). 

Esa noche me dormí enseguida y descansé. Lo necesitaba.


sábado, 22 de febrero de 2014

Viaje a Lesedi (1/3)

Me levanté como cualquier otro día. Me duché como cualquier otro día. Desayuné como cualquier otro día. Pero a la hora de cargar el coche e irme a trabajar, tardé un poco más de tiempo, tenía más macutos que llevar. Llevaba el bolso y el portátil como todos los días, y además la mochila con ropa para tres días y la bolsa con agua, galletas y taza que me habían recomendado coger. ¿Por qué este cambio?, porque me iba a la obra de Lesedi unos días.

Estamos poniendo en marcha dos obras: Letsatsi (que significa sol) a unos 40 km de Bloemfontein, y Lesedi (que significa luz, también utilizado como nombre de mujer) a unos 25 km de Postmanburg. Habitualmente voy a la obra de Letsatsi, pero de vez en cuando visito la de Lesedi. Por unas cosas u otras, sólo había estado en Lesedi 2 días, y me habían llevado y traído en coche. Esta vez era la primera que iba por mis medios (sin GPS).

Al principio iba admirando el paisaje, comparándolo con La Mancha por sus extensiones amplias de campos de cultivo, con la zona montañosa del pueblo donde nació mi padre en las colinas con matorrales bajos,...

El camino no es difícil (N1-N8-R31) pero iba algo inquieta. El trayecto son unas 4h así que aunque en principio me planteé no parar, luego decidí parar en Kimberley tomar un café y recargar el móvil (había estado dándome problemas el fin de semana y quizás me había quedado sin saldo). Hice bien, porque al ir al servicio vi que había manchado, así que además de recargar el móvil compré compresas (no llevaba suficientes para 3 días). En Kimberley no callejeé mucho y salí por donde había entrado (para no perderme).

De vuelta a la carretera, camiones y más camiones. Aquí los camiones son más largos de lo normal, casi todos tienen como un remolque que los amplía, con lo que adelantarlos supone más tiempo. Imagina una carretera secundaria en España (pero más recta, con pocas curvas) con camiones cada poco tiempo. Supone estar mucho tiempo estresado con los adelantamientos.
Lo peor los convoys de ancho especial. Hay un buen trozo del camino donde la carretera no tiene arcenes y está deshecha por los lados. Adelantar a un camión que ocupa más de un carril es cuanto menos inquietante. Tuve que adelantar varios así, con miedo de salirme de la calzada. ¿Qué hubiera pasado? Un coche delante de mí se salió y simplemente levantó piedras, pero llevaba un todo terreno. ¿Y si me salgo yo? ¿y si se me va el coche y no simplemente hace ruido y levanta piedras? Me alegro de no haberlo averiguado.

En un tramo de la carretera hay gente que vende piedras. Como te digo, piedras en bolsas de plástico. Es una zona donde no hay nada, pero ponen sus refugios de plástico y venden piedras rodadas en bolsas clasificadas por tamaños. Se supone que la gente las comprar para su jardín, muchas son blancas, o cosas así. Supongo que las recogerán por allí mismo, pero ¿dónde viven? Porque no se ven casas cerca. Curiosa la vida de los vendedores de piedras.

Creía que una vez pasados los vendedores de piedras me quedaba poco camino, pero no era así. El terreno no es tan llano en esta zona, hay pequeñas ondulaciones, y yo sabía que superada una de ellas se vería la planta a lo lejos. Pero pasaba y pasaba colinas y nunca veía la planta. Empecé a pensar que me había pasado la salida, pero no podía ser, había reconocido algunas zonas del paisaje y no había pasado ningún desvío tras las vías del tren desde entonces. Seguí y seguí esperando ver la planta a lo lejos. Un compañero de trabajo me llamó y le dije que aún no había llegado, que me tenía que quedar poco, pero que ¡no llegaba nunca! Al poco de colgar pasé una colina y vi la planta… ¡por fin!

viernes, 21 de febrero de 2014

Curiosidades

Camino del trabajo hay una carretera que se desvía a la izquierda que se llama "Valencia RD". ¿Casualidad o la terreta que me manda saludos?

Los palos de las señales e incluso del quitamiedos son de madera. 
Los semáforos se llaman "robots" en lugar de "trafic lights" (luces del tráfico).
Cuando la carretera tiene arcén los coches circulan por él para dejarte adelantar, lo que quiere decir que a veces en una carretera de doble sentido se cruzan tres coches al mismo tiempo (dos con parte por el arcén). Cuando alguien te cede retirándose al arcén, cuando has acabado de adelantar le pones los 4 intermitentes para agradecérselo, y él te hace luces para contestarte.
Los cruces de mi barrio (y en general) tienen todos un stop. Todos se deben de parar, y el primero que llega al cruce tiene prioridad. Si hay cola, van pasando uno de cada lado cada vez. Esto último me parece más ordenado que dejar pasar siempre al de la derecha y que los de la izquierda se acumulen y nunca salgan.

Los animales parecen medio atontados. Los pájaros siempre me da la sensación de que echan a volar tarde para apartarse. Hoy definitivamente uno se ha chocado conmigo, lo que confirma mi teoría de que son lentos. El otro día maté una mosca poniéndole encima el móvil, pero no excesivamente deprisa, esperaba que saliera volando. Lo dicho, están medio atontados.
Aquí hay un montón de tórtolas, como en Europa, pero algunas tienen ciertos tonos de color diferentes. Las tórtolas me recuerdan a mi padre, por sus comentarios sobre ellas en la ventana de su casa ;)

Hay bastantes jóvenes que se ponen un dientes de oro (una funda según me han dicho). Parece moda por aquí, aunque a mí personalmente me parece horroroso. Ya de por sí no me gustan los dientes de oro, pero si se te ha caído y te pones uno porque no se pudre ni oxida y te gusta que brille, pues aún vale. Pero si eres joven, no se te ha caído ningún diente y no tienes ninguna necesidad, ¿para qué ponérselo?

Para fregar el suelo también usan mochos o fregonas, pero para escurrirlas utilizan las manos. Como cuando escurres un trapo, lo retuerces y listo. Habrá que importar el escurridor, porque lo de mancharse las manos con la porquería del suelo me parece desagradable. Las señoras de la limpieza (en la oficina) llevan guantes de plástico, por suerte para ellas.