domingo, 1 de febrero de 2015

TOLETUM I

Llegada triunfal a la puerta nueva de bisagra donde me esperaba una bella doncella. No recordaba que el casco viejo de Toledo estuviera todo empedrado, así que tra-ca-tá con la maleta cuesta arriba, y un airecito a unos 9°C acariciándome el rostro.

La bella doncella improvisó un ágape para retomar fuerzas, descansamos practicando lenguas de países vecinos y después salimos a conquistar Toledo.
Un típico patio toledano, la catedral, la plaza Zocodover, el Arco de la Sangre… ¿Sabíais porque se le llama arco de la sangre? Pues porque encima de ella pasaban la última noche los condenados a muerte.



Una cosa que les gustaba mucho a los toledanos, era coger piezas de edificios que iban a quitar para hacer los edificios nuevos. Hay un montón de trozos de la época de los visigodos, en los edificios árabes, y otro montón de trozos de edificios árabes en los edificios cristianos. Ahora lo llamamos reutilizar y sostenibilidad, aunque a los historiadores no les viene especialmente bien.

Después del agradable paseo de las damas por el casco antiguo, se aprovisionaron de viandas y regresaron al castillo. Al llegar, el caballero de brillante armadura ya estaba allí, pero cual fue la sorpresa de las damas que ya estaba cenado y acomodado. Había llegado con hambre y sabía que las damas no comen pasta al anochecer (son como Gremlins jajaja), por lo que no las esperó. ¡Vaya un caballero! :P


A la mañana siguiente, después de bien desayunados, estuvieron jugando a fitness en el salón del castillo. Las sirvientas animaban a los caballeros al grito de “que buena coordinación tienes”, o “si mueves los brazos quemarás más calorías” jijiji. Lamentablemente hubo un caballero que se lexionó un gemelo y tuvo que abandonar el juego :(

Felices y en forma, las bellas damas salimos a recorrer la ciudad y sus innumerables callejuelas. Como mujeres piadosas que somos (cualidad que no se pone en duda en una dama) visitamos primero el monasterio de San Juan de los Reyes, rezando una plegaria bajos las numerosas cadenas de su fachada que recuerdan a los esclavos cristianos liberados de los musulmanes. Después nos dirigimos a la sinagoga de Santa María la Blanca, donde nos pidieron limosna para los judíos y decidimos no entrar. Finalmente acabamos en la sinagoga del Tránsito, donde entramos por nuestra condición de damas del Disempleum (organización muy extendida por el país).


Volvimos cansadas al castillo y esta vez sí, el caballero nos preparó unos manjares con los que festejar la llegada del fin de semana. A la tarde teníamos una visita organizada, para ver una vieja casa árabe y los baños del Ángel. Se nos unió el caballero de brillante armadura, para protegernos a las damas y que no anduviéramos solas por la ciudad.


Teniendo en cuenta los agradables 8°C al aire libre, nos fuimos por la carretera del valle en compañía de una nueva bella dama y su joven escudero. Estuvimos admirando las vistas de la ciudad y comentando viejas batallas.


Una vez anochecido nos refugiamos en una taberna para recuperar el calor y seguir con las batallitas :D… acabando en un Embrujo y cenando con vino y buena comida (venado con reducción de Pedro Ximenez entre otras cosas).


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