Llegada triunfal a la puerta
nueva de bisagra donde me esperaba una bella doncella. No recordaba que el
casco viejo de Toledo estuviera todo empedrado, así que tra-ca-tá con la maleta
cuesta arriba, y un airecito a unos 9°C acariciándome el rostro.
La bella doncella improvisó un
ágape para retomar fuerzas, descansamos practicando lenguas de países vecinos y
después salimos a conquistar Toledo.
Un típico patio toledano, la
catedral, la plaza Zocodover, el Arco de la Sangre… ¿Sabíais porque se le llama arco de la sangre? Pues porque encima de ella pasaban la última noche los
condenados a muerte.
Una cosa que les gustaba mucho a
los toledanos, era coger piezas de edificios que iban a quitar para hacer los
edificios nuevos. Hay un montón de trozos de la época de los visigodos, en los
edificios árabes, y otro montón de trozos de edificios árabes en los edificios
cristianos. Ahora lo llamamos reutilizar y sostenibilidad, aunque a los
historiadores no les viene especialmente bien.
Después
del agradable paseo de las damas por el casco antiguo, se aprovisionaron de
viandas y regresaron al castillo. Al llegar, el caballero de brillante armadura
ya estaba allí, pero cual fue la sorpresa de las damas que ya estaba cenado y
acomodado. Había llegado con hambre y sabía que las damas no comen pasta al
anochecer (son como Gremlins jajaja), por lo que no las esperó. ¡Vaya un
caballero! :P
A la mañana siguiente, después de
bien desayunados, estuvieron jugando a fitness en el salón del castillo. Las
sirvientas animaban a los caballeros al grito de “que buena coordinación
tienes”, o “si mueves los brazos quemarás más calorías” jijiji. Lamentablemente
hubo un caballero que se lexionó un gemelo y tuvo que abandonar el juego :(
Felices y en forma, las bellas
damas salimos a recorrer la ciudad y sus innumerables callejuelas. Como mujeres
piadosas que somos (cualidad que no se pone en duda en una dama) visitamos
primero el monasterio de San Juan de los Reyes, rezando una plegaria bajos las
numerosas cadenas de su fachada que recuerdan a los esclavos cristianos
liberados de los musulmanes. Después nos dirigimos a la sinagoga de Santa María
la Blanca, donde nos pidieron limosna para los judíos y decidimos no entrar. Finalmente
acabamos en la sinagoga del Tránsito, donde entramos por nuestra condición de
damas del Disempleum (organización muy extendida por el país).
Volvimos cansadas al castillo y
esta vez sí, el caballero nos preparó unos manjares con los que festejar la
llegada del fin de semana. A la tarde teníamos una visita organizada, para ver
una vieja casa árabe y los baños del Ángel. Se nos unió el caballero de
brillante armadura, para protegernos a las damas y que no anduviéramos solas
por la ciudad.
Teniendo en cuenta los agradables
8°C al aire libre, nos fuimos por la carretera del valle en compañía de una
nueva bella dama y su joven escudero. Estuvimos admirando las vistas de la
ciudad y comentando viejas batallas.
Una vez anochecido
nos refugiamos en una taberna para recuperar el calor y seguir con las
batallitas :D… acabando en un Embrujo y cenando con vino y buena comida (venado
con reducción de Pedro Ximenez entre otras cosas).


ummm.. ¿caballero de brillante armadura?
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