Es viernes, he acabado de trabajar y he quedado con una desconocida... :O
Una amiga nos ha puesto en contacto, las dos acabamos de mudarnos a París.
Hemos quedado para tomar unas cervezas por la zona de Denfert-Rochereau. Nos encontramos fácilmente pese a no habernos visto antes. Resulta ser una chica de lo más agradable y simpática. Además le llaman otras amigas y al final nos juntamos cuatro. Volví contenta a casa después de pasar un rato con ellas :D Además, ¡me invitaron el domingo a comer paella!, ¡qué bien!
Es sábado me voy a correr por la mañana (dos veces esta semana, a ver si lo mantengo y voy a más). Después no hago gran cosa esperando la llamada de una amiga de visita en París para quedar después de comer.
Me llama pasadas las 16h y quedamos a las 18h30. Como no he hecho nada en toda la mañana salgo un poco antes para pasear por la zona (hemos quedado en la otra punta de la ciudad y todavía no he ido por allí).
Esperé y esperé y a las 18h30 no apareció nadie... a las 19h tampoco. Miré mi móvil pero como llevo el de empresa no tenía su número, ¡oh my god!... No había de ser.
Me voy a ver la Gran Mezquita yo sola, el Jardín de la plantas, y luego me paseo por París remontando el Sena hasta Nôtre-Dame, y hasta Tuileries...
Esperé y esperé y a las 18h30 no apareció nadie... a las 19h tampoco. Miré mi móvil pero como llevo el de empresa no tenía su número, ¡oh my god!... No había de ser.
Me voy a ver la Gran Mezquita yo sola, el Jardín de la plantas, y luego me paseo por París remontando el Sena hasta Nôtre-Dame, y hasta Tuileries...
Miro el móvil y me han llamado (mi amiga localizó mi número) así que quedamos para cenar. Y de nuevo voy andando porque "no está muy lejos" (más o menos), pero después de pasear toda la tarde llegué cansada y me rozaron los zapatos.
¡Comamos paella!
Es domingo y voy a casa de una de mis nuevas amigas, que vive a 30 min andando (o sea, cerca para ser París). Llevo una botellita de vino blanco (pues es paella de marisco) y estamos de agradable conversación hasta que llegó la última. La paella está buena pese a todo, la prueba es que no sobra, pero se puede mejorar (tendrá que invitarnos más veces para perfeccionarla jajaja).
Es domingo y voy a casa de una de mis nuevas amigas, que vive a 30 min andando (o sea, cerca para ser París). Llevo una botellita de vino blanco (pues es paella de marisco) y estamos de agradable conversación hasta que llegó la última. La paella está buena pese a todo, la prueba es que no sobra, pero se puede mejorar (tendrá que invitarnos más veces para perfeccionarla jajaja).
Por supuesto, después, al parque Monceau (donde voy a correr) a tumbarse al cesped al sol (aquí sale un rayo y todos a los parques). Estaba de lleno como la playa de Benidorm en verano jajaja, para que os hagáis una idea.


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