lunes, 18 de mayo de 2015

Conquistando Almansa



Llegamos a tiempo de unirnos a la marabunta de gente que estaba disfrutando de las gachamigas. El "moja y pa'trás" es su lema :D
Buen ambiente y buena comida ¿Para qué más?



Un poquito de cultura por la tarde. Desfile de moros y cristianos... y de piratas, bárbaros, corsarios y otros grupos variados :P

     


A la noche concurso de charangas para amenizar la velada. La carpa destacaba por sus grandes dimensiones, pero acústicamente dejaba bastante que desear. Las charangas muy animadas, y ganó la mejor ;)



Para que todo no sea comer y bailar, nos dimos un paseo por el pantano. Y como a mí me gusta mucho hacer fotos a las flores, aquí os dejo algunas :D



 


Como broche de oro representación infantil de la toma del castillo por parte de los moros. Unos días después es reconquistado por los cristianos.
¡Qué bien lo hacían los pequeñines! ¡y qué bien se lo pasaban!
¡Yo también quiero! :P


domingo, 12 de abril de 2015

Gran fondo Pobla de Vallbona

Feliz como una perdiz acabé la carrera de ayer. Muchos km para liberar endorfinas, así que en meta llevaba muchas acumuladas en sangre jajaja.

Hacía mucho tiempo que no participaba en una carrera. Me convencieron para apuntarme a un circuito de carreras de la provincia de Valencia. Es lo que tiene ir a entrenar con un equipo, que habrá que hacer equipo ¿no?
Así que una vez apuntada al circuito sólo me quedaba empezar a asistir a las carreras. La primera era una 1/2 maratón, y no estoy preparada para correr esa distancia, así que me la salté. La siguiente era el gran fondo de La Pobla de Vallbona, de 15 km de distancia. Tampoco estaba preparada para correr 15 km, pero intenté alargar las rodadas los fines de semana para llegar más o menos bien a la carrera.

No negaré que estaba nerviosa, porque no sabía qué tal iba a aguantar tantos kilómetros corriendo. Calculaba que me iba a costar 1h30 o más, y lo máximo que había corrido era 1h12' y sólo una vez. Yo partía de correr unos 50', pero los últimos fines de semana había corrido 1h y 1h12' para preparar la carrera.

La semana en cuestión antes de la carrera tenía un dolorcillo en la cadera izquierda. Sin motivo aparente, no me dolía corriendo o después, me dolía cuando quería, pero era motivo de preocupación.
La mañana de la carrera me vino la regla, ¡qué mal momento! El primer día es el que duele, si me dolía durante la carrera no iba a ir bien. Así que me tomé ibuprofeno por si las moscas (así en vez de con dolor iría dopada, jejeje).
Ese día salió nublado, incluso llovió a medio día. En la práctica los días nublados son buenos para correr, porque no hace tanto calor, pero como hacía frío me puse camiseta de manga larga térmica... Y al final pasé calor durante la carrera.

En fin, que no parecía que fuera a ir muy bien la carrera. Además corría con una compañera y al principio ella iba más alegre que yo y yo veía que iba a agotar rápido las baterías si iba por encima del ritmo. Pero la verdad es que al final me cogí bien a ese ritmo e incluso iba más alegre al final de la carrera que al principio. Por contra mi compañera de carrera (¡qué campeona!, su primera 15k) empezó más alegre y aunque mantuvimos el ritmo a lo largo de toda, al final se notaba que se estaba quedando sin fuerzas.
En meta las dos muy contentas. Yo más jajaja. Pero es que me hizo ilusión ir tan bien, y me hizo ilusión encontrar a antiguos compañeros de carreras. Igual es que hacía tiempo que no liberaba tantas endorfinas jejeje.

Y esa es la historieta de esta semana :D

lunes, 9 de marzo de 2015

Mirando en el baúl de los recuerdos

Los que han seguido este blog desde el principio saben que me mudé a París con la intención de irme a vivir allí por tiempo indefinido. Me fui con dos maletas, y como podréis imaginar no me cabían todas mis posesiones en dos maletas. En un segundo viaje me llevé una tercera, pero tampoco caben todas mis posesiones en tres maletas. Lo que hice fue guardar las cosas que no iba a llevarme en cajas y llevarlas al pueblo.

Realmente fue un proceso largo y doloroso de varios intentos de seleccionar lo que quería guardar, lo que tenía que tirar y lo que me iba a llevar. 
Lo que me iba a llevar estaba limitado por el espacio en las maletas y lo que iba a tirar estaba limitado por mí (no puedo tirar cosas que podrían servir, ni cosas que me recuerdan algo… vamos, me cuesta tirar casi cualquier cosa jejeje).

Luego resultó que el tiempo indefinido en París duró sólo 7 meses, pero eso no lo sabía antes de irme. Después estuve otros 6 meses entre Madrid y Bloemfontein, así que seguía siendo nómada y mis cosas debían caber en 2 ó 3 maletas.
Ahora llevo un tiempo en Valencia, un tiempo que no sé cuánto va a durar. Al principio seguí con mis maletas, puesto que las probabilidades de encontrar trabajo fuera de Valencia son más altas que las de encontrarlo dentro. Pero ¿y si no encuentro trabajo?... entonces vivo en Valencia. Y las probabilidades de no encontrar trabajo por desgracia son altas.

Llevo más de cuatro meses en Valencia y he ido echando de menos cosas que sé que tengo, pero que no tengo a mano. Por un lado no quiero deshacer las cajas guardadas para tener que volver a hacerlas. Por otro lado no sé cuánto tiempo viviré aquí y el pueblo tampoco está tan lejos.

El caso es que este fin de semana he ido y he abierto las cajas guardadas. No hace tanto tiempo que las hice, pero me ha entrado añoranza de tiempos pasados. Sobre todo del triatlón y la natación.  Fue una buena época.

Seguro que pensaréis que puedo volver a apuntarme, y de hecho podría, pero ni sería lo mismo ni tengo tantas ganas de hacerlo. 
En primer lugar la gente del club ya no es la misma, en segundo lugar mi situación tampoco es la misma, y en tercer lugar las competiciones también han cambiado.
Lo de que la gente no sería la misma no es realmente un problema. Tampoco conocía a la gente la primera vez que me apunté y resultaron (la mayoría de ellos) geniales :D Todo es volverlo a intentar. Claro que “mis clubes” eran los de la universidad, la edad de la gente de esos clubes más o menos se mantiene, y yo cada vez soy más sabía. Cada vez tengo menos en común con ellos. Igual no haríamos tan buenas migas como la primera vez, pero ¡todo es probar!

A día de hoy el triatlón me parece un deporte caro, y yo estoy en paro, con lo que no me parece lo más adecuado. Cierto que ya no tendría que comprarme bicicleta ni neopreno, pero las competiciones también son caras (mínimo 20 € por prueba). No me apetece hacer ese gasto sólo por capricho. Perfectamente puedo hacer deporte y mantenerme en forma sin necesidad de participar en competiciones o pertenecer a un club.

Además, las competiciones ahora están más masificadas y hay más competencia. Realmente hace años que no compito y no puedo hablar con conocimiento de causa. Pero me da la sensación que el ambiente de compañerismo, apoyo y jovialidad se ha perdido un poco. Ahora es más un ambiente de competición con gente bien equipada. Ni pensar en participar con tu bañador del Decathlon y las mallas por debajo, te compras un tritraje. Todo el mundo va super equipado (lo que implica más gasto de dinero, claro).

Nadar también hace tiempo que no nado, y me gustaría, pero es otra cosa que implica desembolso. Quizás soy un poco exagerada con el dinero, quizás el no saber cuándo voy a volver a ingresar algo justifica que lo sea.

En fin, que me entró morriña. Pero vistas mis reflexiones por ahora lo dejaré pasar. Quizás algún día vuelva a coger mi bici de competición y salga a rodar. Allí está en el pueblo, solita y triste.

lunes, 2 de marzo de 2015

Carnavales de Ruzafa (Valencia)

Todos los años por el barrio de Ruzafa hacen un pasacalle por carnaval. Este año lo hicieron el 21 de febrero, que ya era cuaresma, pero como el anterior sábado era San Valentín y Carnaval, supongo que no les apeteció hacerlo coincidir.

Yo esto lo conozco hace algunos años, pero la verdad es que todavía no había ido a verlo. El caso es que un compañero de curso salía en el pasacalles porque pertenece a una murga (los Lunáticos, por si alguien quiere curiosear) y nos había estado haciendo propaganda en clase. La propaganda básicamente consistía en verlo ilusionado con la actuación.

Habíamos quedado los del curso que iríamos a verle. Bueno, habíamos quedado como se queda hoy en día, que consiste en comentarlo sólo y no concretar nada y que al final no apareciera nadie salvo yo. Por suerte se lo dije a una amiga que me acompañó al evento. Siempre es más entretenido hacer las cosas en compañía, aunque hay que acostumbrarse a hacerlas solo si quieres hacerlas. Luego más tarde llegó otro compañero del curso.

Al principio el pasacalles era como muy de barrio. Vamos como si me disfrazo yo y mis vecinos con lo que encontramos por casa o nos compramos cuatro detalles. Luego venían algunas murgas que iban conjuntadas. La de mi conocido la mejor de todas. La más animada y la mejor vestida. Al que llegó tarde le hizo ilusión ver al compañero, a mí menos, lo reconozco jejeje.

Después el pasacalles se transformaba en un desfile donde la mayoría de comparsas eran de Latinoamérica: de Bolivia y Perú concretamente, aunque había representación de casi todos los países. El caso es que para mí, que nunca la había visto, no me quedó claro si iban disfrazados o con el traje regional. Algunas claramente iban más de regional, pero otras era como una mezcla entre traje regional y disfraz de carnavales (de los de Río o Tenerife que no sabes de qué van disfrazados pero tienen muchos brillos y cosas así).

Eso las mujeres, porque los hombres iban vestidos de algo incalificable. Tenían cierto aire maya o azteca o inca o algo así, pero también con muchos brillos y colgantitos. No sé, una mezcla rara.

Estuvimos un rato viéndolo y me pareció curioso que hicieran que el propio pasacalles se cruzara a sí mismo. Paraban un sentido y avanzaba el otro, y así sucesivamente. Como no iban muy deprisa y no eran muchos, no se ocasionaba mucho bloqueo y quedaba gracioso lo de que se cruzaran. Además de que podías verlos dos veces si estabas como yo cerca del cruce.


En general me gustó la experiencia. Al año que viene repetiré para fijarme más en los trajes jejeje. Y ahora que ya os he contado todo os dejo las fotos para que os hagáis una idea:





Perdón por las fotos movidas, ¡pero es que no se estaban quietos! :)

lunes, 9 de febrero de 2015

THAILAND DINNER FOR TRAVELLERS

Tres intrépidos viajeros se reúnen de nuevo después de casi 9 años. ¿Qué novedades tendrán que contarse? Al final ninguna, hablaron de los viejos tiempos.

— สวัสดี, วิธีการเกี่ยวกับคุณ?—(hola, ¿qué tal estás?)

El primer camarero que los atendió no era tailandés, lo que decepcionó bastante a uno de ellos. ¿Cómo supo que no lo era?... hablándole en tailandés, claro.

Querían pedir cerveza Chang, que era la que más bebían en sus días por Tailandia, pero no tenían. Otra desilusión más. Tuvieron que conformarse con la Singha. (Para los que no lo sepan, chang significa elefante y singha león).



La maître del lugar sí era tailandesa, lo que alegró a todos y ayudó a recordar su bajo nivel de tailandés a uno de ellos.

Dos nuevos viajeros, aunque no tan intrépidos como los primeros, se unieron al grupo. Pidieron la cena y lo primero en llegar fue la sopa. No picaba todo lo que era de esperar en una tom yam goong (no estoy segura del nombre jejeje), así que pidieron salsa picante para añadir.
Y esperaron.
Tomaron sopa porque tenían hambre y estaba buena, pero no llegaba nada más, ni la salsa picante ni el arroz para acompañarla.
Y esperaron.
Al final se acabaron la sopa y no había llegado ni el arroz blanco ni el picante. Bueno, el picante llegó a tiempo para los últimos sorbos. Aunque tampoco era la salsa picante que esperaban.



El servicio era malo. El restaurante se había llenado, todo el mundo tenía un montón de comida en la mesa, y a ellos no les traían nada más. Desesperante. Uno de ellos tuvo que enfadarse y ponerse firme para que les trajeran el resto de cosas que habían pedido.

Con todo ya servido, disfrutaron de lo que quedaba de cena recordando batallitas. Bueno, uno de ellos no recordaba buena parte de las batallas, así que se entristeció por su mala memoria. Es como si se hubiera perdido su propio viaje :’(


La comida estuvo buena y tenía sabor tailandés. Una vez finalizada el camarero fue a la mesa a disculparse, pero la propina igualmente fue escasa y las probabilidades de repetir en ese restaurante también.

lunes, 2 de febrero de 2015

TOLETUM II

Al día siguiente tocaba de nuevo visita guiada, esta vez a la mezquita del Cristo de la Luz. ¿Cómo puede una mezquita llamarse “del Cristo”? Pues porque el nombre de la mezquita no se sabe y luego se convirtió en una iglesia que acabó llamándose del Cristo de la Luz.


Como muchas cosas en Toledo, esta mezquita también tiene su leyenda. Leyenda de un caballo que se arrodilló en un lugar donde escavando apareció una luz eternamente encendida. ¿A qué soy genial haciendo resumenes? Jajaja.

La mezquita es pequeñita, pese a que en sus tiempos era una mezquita importante según nos contaron. Merece la pena la visita, sobre todo con guía para que te cuente la historia. Como muchos edificios que tienen muchos siglos de historia, es una mezcla de lo que le ha ido pasando a lo largo del tiempo.

Desde la mezquita fuimos a la puerta del Sol y la puerta de Alarcones para acabar en el Alcazar. Del Alcazar me sorprendieron los restos arqueológicos nada más entrar. De hecho crees que has entrado en el Alcazar pero sólo estás por debajo de la explanada al frente de la fachada imperial. Por suerte vimos un video explicativo de la evolución del Alcazar que nos ayudó a situarnos. Esperaba ver más del edificio, pero sus salas están adaptadas para albergar el museo militar. Al menos vi el patio interior y me hice una idea. Es un alcazar, una fortaleza más que un palacio, es bastante cuadrado y sin muchos adornos.


Para reponer fuerzas fuimos a Alfileritos, que se llama así por estar en la calle de los alfileritos, que es una calle donde hay una virgen a la que le echan alfileres por unos agujeritos. Se trata de ofrendas de las jóvenes toledanas a la virgen María solicitando su especial intervención para conseguir el novio adecuado :O

Comimos ciervo con salsa de setas, croquetas de boletus, tomate con albahaca y mozzarella y papas con mojo picón y alioli. Hummmm. Muy, muy bueno.


Para bajar la comida, nos fuimos por el paseo ecológico que discurre rodeando la ciudad y junto al río. Salimos del puente de Alcántara y llegamos más allá del puente de San Martín. Por supuesto con más historias y leyendas por el camino:

El ingeniero había cometido un error de cálculo y cuando quitaran los andamios el puente se iba a caer. La mujer a escondidas prendió fuego a los andamios… y el puente de hecho se cayó. Culparon al fuego y no a la mala construcción y simplemente lo hicieron de nuevo. Esta vez sin el error, claro. El arquitecto puso una estatua de la mujer en el arco principal en agradecimiento. (No sé qué excusa daría para poner la estatua, seguramente alguna virgen protectora, porque no iba a decir que era porque su mujer le había ayudado quemando el puente).

Y por la noche, como dios manda, a bailar. El caballero tuvo que convencer a la bella doncella con juegos malabares y danzas, porque esta última había cogido ya posición junto a la chimenea y era difícil hacerla mover. Como buenos cristianos fueron a la iglesia a celebrar la llegada del domingo. Imbuidos del misticismo del lugar acabaron de exploradores en misiones allen de los mares, rodeados de jóvenes gacelas y antílopes.


Último día: los pies acusan el cansancio y el alma la melancolía. Ya sólo queda entrar a la catedral primada. El domingo a partir de las 14h la catedral se abre para nosotros por ser súbditos de los reyes españoles. El caballero de brillante armadura nos deleitaba con explicaciones de la misa en cada recoveco, alargándose la visita más de una hora. Es bastante grande y tiene la sacristía (casi un museo), la tesorería (llena de japoneses) y el claustro como zonas adicionales para meditar.

Poco queda ya más que salir corriendo en pos del carruaje que devolverá a una bella dama a su castillo de origen.