sábado, 26 de abril de 2014

Cape Town / Ciudad del Cabo (1/3)

Salimos después de trabajar. Yo ponía mi coche. Mío, mío… no. De empresa, pero el que me corresponde jejeje. Fuimos a casa de los primos (más o menos de camino) a dejar sus coches y a recoger a otra chica. Luego empezamos el viaje. Yo conduje la primera, cuando paramos a poner gasolina cambiamos de conductor. Yo ya tenía ganas, no por cansancio de conducir sino para poder comer algo jejeje. Me comí un bol de fruta y queso que tenía en la nevera y había cogido para este caso :)
Cuando se hizo de noche se veían muchas estrellas. ¡Qué bonito!
Al final llegamos a Beaufort West, donde dormíamos para partir el viaje, y donde nos juntamos con los que habían salido de Lesedi. Hubo dos que tuvieron que compartir cama. A mí me dejaron amablemente la única habitación individual que había.
Al día siguiente salimos sin desayunar, con la idea de parar por el camino. Eso hicimos, pero paramos como 200 km más allá, y cuando lo hicimos todos estábamos hambrientos. Mi desayuno (una especie de croissant-bocadillo con huevo revuelto, beicon y más cosas) fue visto y no visto, me lo comí en un plis.
De nuevo de viaje. Las montañas empezaron a aproximarse, y llegamos al valle de los viñedos. También había muchas chabolas de chapa por la zona. Daba un poquito de pena.

  
Cruzamos un túnel bastante largo, al otro lado habían muchos árboles (durante el trayecto se ven pocos árboles, más bien es como zona desértica). El cambio de paisaje era agradable. Poco después entramos en la ciudad y fuimos directamente a la zona del puerto. Aparcamos y nos reunimos con el otro coche, que se habían perdido por el trayecto.


Dimos un pequeño paseo por la zona y luego entramos en un bar a tomar una cerveza mientras esperábamos a más gente con la que nos juntábamos para comer. Al final éramos 11 personas. Nos sentamos en un restaurante del puerto a comer pescado… y nos salió carísimo (415 Rands por persona, unos 30 euros). Suponemos que subió el precio las botellas de vino (4 en total). Yo comí pescado del día, que en este caso era atún de cola amarilla. Me gustó.

Luego fuimos al acuario, que estuvo bien, pero me decepcionó que ponía que tenían un túnel por debajo de los tiburones y luego no era tal. El acuario me pareció algo pequeño, pero vimos muchos animales interesantes, incluidos los pingüinos.




Después del acuario entramos en un mercadillo de la zona, donde compré algunas bagatelas para regalar. Después nos sentamos a tomar algo, y luego por fin fuimos al apartamento. El casero y su hijo nos recibieron muy amables: nos aparcaron el coche para que no molestara, nos dieron panfletos de cosas que hacer (como el autobús turístico) y nos habían dejado cosas para desayunar (pan de molde, huevos, mantequilla, zumo, leche…).

Nos arreglamos y nos fuimos a cenar. El casero nos llamó un taxi, y cuando llegó era un taxi normal, no cabíamos los 5 que éramos. El viaje desde Bloemfontein lo hicimos en 2 coches 7 personas, pero en la ciudad una parejita fue por su cuenta, lo que nos dejaba a los 5 que éramos. Al taxista no pareció importarle que no cogiéramos y nos instó a apretujarnos. Y así fuimos al centro. Primero nos llevó a un par de restaurantes, pero no nos convencieron, y al final dijimos que nos dejara allí mismo (Long Street, una calle del centro con muchos locales) y nos fuimos a uno muy animado que habíamos visto desde el taxi.

Resultó ser un “Bar de tapas”, o sea, un restaurante español. Y como todos los días en la planta comemos comida sudafricana, no nos importó cenar comida española esa vez. Pedimos bravas, pulpo a la gallega, revuelto con chorizo y chipirones. Si hubiera sido en España nos hubiéramos quejado de la calidad, pero siendo allí nos estuvo bueno jejeje. El pulpo primero lo trajeron sin aceite y sin pimentón, y luego sólo sin aceite, ¡qué desastre!

Después de cenar nos fuimos al Cubaña, un sitio que también está en Bloemfontein. Parece ser que es una franquicia y está por muchas ciudades grandes de Sudáfrica. Se anuncia como café latino, pero de latino sólo tiene nuestra presencia cuando vamos. La música está bien, a mí me gusta. El ambiente también está bien, la gente va arreglada y son de los que tienen dinero. A mis compañeros de viaje les gusta por las negras bailongas, claro.
No tenían muchos temas de conversación conmigo, así que empecé a aburrirme y me fui a dormir. Ellos se quedaron de fiesta.

El apartamento donde nos quedábamos tenía 3 camas y 2 sofás, y éramos 5. Echamos a suerte en la cena quién dormía en los sofás y me tocó a mí. Cosas que pasan. Me cogí una manta y una almohada de una de las habitaciones y me acomodé en el sofá. A mitad de noche me despertaron para abrirles la puerta, pero por lo demás dormí de un tirón. Se dormía bien en el sofá.

lunes, 7 de abril de 2014

Gariep Dam Natural Reserve

Este domingo fui a ver el Gariep Dam NR con la esperanza de que fuera una zona verde y con animales. En el plano en que busqué zonas cerca de Bloemfontein lo parecía. La realidad es que es ciertamente una reserva natural (NR), y lo natural en esa zona es ser más bien árido. Mucho amarillo y mucho marrón en el paisaje, incluso el agua era marrón. Un poco de desilusión a este respecto, pero en general no estuvo tan mal el día.

 El lago con sus barquitos y la presa asociada. Los árboles que se ven son de un ressort, o sea, no son naturales (son plantados para el ressort).

 El paisaje. Parecía el oeste, árido y de colores ocre.



 
Una iglesia en el pueblo donde paré a echar gasolina.

El pueblo era pequeño pero estaba gracioso. De hecho tenía 3 iglesias y 3 gasolineras, lo que me pareció una barbaridad para el tamaño del pueblo :O

jueves, 27 de marzo de 2014

Crónica del viaje a las cataratas

Todo empezó algunas semanas antes, comprando los billetes deprisa y corriendo… bueno, eso me parecía entonces, ahora ya no me lo parece. Reservamos un hotel en Livingstone. Menos mal que no lo pagamos, porque luego nos informamos mejor y volábamos a Victoria Falls Village (en Zimbabwe) y no a Livingstone (en Zambia). Por si no lo sabes las cataratas (y el río Zambete que las forma) hacen de frontera entre Zambia y Zimbabwe, y cruzar la frontera son 30$ (nada barato).
Una vez mejor informados reservamos un lodge (y lo pagamos), el otro dejamos perder la reserva (no la confirmamos). Y un día antes de viajar, se nos unieron dos compañeros más, que compraron el billete del vuelo esa misma tarde. Al día siguiente, durante el viaje a Johannesburgo les reservé yo otra habitación más en el mismo lodge que el resto.


De los 5 que viajamos, 3 salieron de Lesedi y 2 de Letsatsi. Cada grupo fue en coche hasta el aeropuerto de Johannesburgo. Yo tardé unas 4h en llegar, a la ida con una parada para echar gasolina y comer una fruta, a la vuelta de un tirón (teníamos ganas de llegar y descansar).
No fue difícil encontrarse en el aeropuerto, y además tuve tiempo de ver las tiendas de souvenirs, excasas en las ciudades de SA, sólo las he visto en el aeropuerto de la capital. Pero dejé los souvenirs para otro día, cuando vuelva a España.
En el vuelo íbamos cada uno por un lado. Todos en el lado izquierdo del avión salvo yo. Adivinad por qué lado se veían las cataratas al aterrizar… ¡exacto!... por el otro lado al que estaba. C’est la vie!
Cogimos 2 taxis para llegar del aeropuerto al pueblo, y lo que primero llama la atención es lo despacio que conducen. Iríamos como a 60 km/h máximo en una carretera recta y en buen estado. Dejamos las maletas en el hotel, y fuimos caminando hasta Lola’s Bar, un restaurante regentado por españoles que nos habían recomendado. Nos pedimos una cerveza y preguntamos por Lola, pero nos dijeron que Lola no iba por allí hasta más tarde. Antes de acabarnos la cerveza apareció con su marido y nos aconsejaron cosas para hacer: puenting, el crucero al atardecer, el paseo en elefante,…

Como sólo quedaba una hora de luz nos fuimos a ver el barrio “típico” que nos habían recomendado, pero no lo callejeamos mucho, nos dio un poco de cosa y nos volvimos. 


La gente propuso tomar una cerveza porque ya no daba tiempo a nada, pero a los que nos gusta callejear dijimos de acercarnos a las cataratas a ver cuán lejos estaban. Y paseamos hasta llegar a la entrada de las cataratas, y hasta la frontera… y total eran 12 minutos (de ida). Cuando volvíamos se nos hizo de noche, pero Lola y su marido nos habían dicho que era seguro y ciertamente lo fue. Nos cruzamos con gente, no sentimos nada de miedo, todo lo contrario nos saludaban muy amables todos. Eso me gustó mucho, echaba de menos pasear los lugares para conocerlos.

Cenamos en Lola’s bar (caro, pero todo en general lo era), lo mejor es que hubo un espectáculo de danza tribal que estuvo bien. Hasta sacaron a bailar al más atrevido de nosotros al final :) 


Después de cenar fuimos a un local que nos habían recomendado. Me gustó la música y el ambiente, y estaba pintado con colores vivos aunque por la noche destaquen menos. Pasamos un buen rato pero nos fuimos pronto a dormir, porque al día siguiente queríamos aprovechar el día.

Desayunamos en el hotel, un montón de comida. Y fuimos a la agencia a contratar las actividades. Al final optamos por el vuelo en helicóptero, puenting (sólo uno de todos), ver las cataratas y crucero al anochecer.
Nos recogieron para llevarnos al helipuerto. Allí nos pesaron a todos… ups! menos mal que sólo por ser mujer peso menos, además que todos pesábamos de más, no estamos ninguno precisamente delgado jejeje. No tuvimos que esperar mucho y nos montamos en el helicóptero. El vuelo sólo dura 12 minutos. Te dan varias vueltas por encima de las cataratas (espectacular) y luego de vuelta te dan un rodeo por el parque natural a ver si ves algún animal. Esperábamos ver elefantes, pero no hubo suerte :(



Después nos llevaron a la frontera. El puente que separa Zimbabwe de Zambia podemos considerarlo tierra de nadie. Nos dejaron pasar con un papel sólo (sin visado ni nada, y sin pagar ni cuñar el pasaporte) porque dijimos que sólo íbamos a hacer puenting. Entre que vimos saltar a algunos y se decidió a ir a la cola, se le coló un montón de gente. Así que estuvimos mucho rato esperando y yo empezaba a aburrirme.


Cuando le tocó turno estaba bastante nervioso, lo cual es normal, yo estaría acojonada. Pero saltó, y luego volvió con el subidón de adrenalina. Eso sí, dijo que no lo repetía (aunque varios días después ya no piensa igual).

Y por fin nos fuimos a visitar las cataratas. 30$ cuesta la entrada (me parece caro). El paseo por las cataratas estuvo muy bien. Primero no nos mojamos, luego nos mojábamos un poco, y al final acabamos chopados de arriba abajo. Al final del paseo, donde está la garganta del río y ya no podemos seguir, nos hicimos las fotos correspondientes, aunque con tanta agua salieron algunas mal por gotas en el objetivo.


Volvimos corriendo porque no nos daba tiempo a comer antes del crucero. Nos compramos unas pizzas para llevar que nos comimos en el autobús camino del barco. Como teníamos hambre, las pedimos grandes, y luego no pude acabarme la mía.
El crucero tranquilo, agradable, relajado… Nos dieron de beber todo lo que quisimos, un platito de picoteo, y conocimos a gente nueva, incluso a otro español con el que estuvimos hablando buen rato. Pero también con holandesas e israelitas. Vimos cocodrilos (no muy grandes), muchas aves diversas e hipopótamos. Pero los hipos se ven poco, porque sólo dejan fuera los ojos y la nariz, y como son agresivos tampoco nos acercábamos mucho con el barco. El anochecer también estuvo bonito.


Después no sabíamos si cenar o no, o si ir otra vez a Lola’s bar o no (no hay mucha variedad para elegir). Acabamos tomando una cerveza allí, mirando otro sitio en el que no nos quedamos (Mama Africa) y acabamos en el bar de la noche anterior (Shoestring Backpakers). Allí nos encontramos con las holandesas y las israelitas del crucero. Parece ser que es el bar estrella, al menos para los turistas. Estuvimos un rato y yo decidí irme a dormir. El resto se quedó de fiesta hasta altas horas según me contaron, y cuando cerraron ese local se fueron a otro más autóctono (más de la gente de allí).

Al día siguiente no nos daba tiempo a mucho antes de volar de vuelta. Así que curioseamos las tiendas de souvenirs y compramos algunos. De nuevo en Johannesburgo fuimos a ver el estadio de fútbol. Estaba cerrado, así que sólo lo vimos por fuera. 


Luego coche y carretera, para llegar por fin a casa.

martes, 25 de marzo de 2014

Mosi-oa-Tunya (el humo que truena)

El fin de semana pasado, un fin de semana largo porque el viernes era fiesta en Sudáfrica, nos fuimos unos cuantos compañeros de trabajo a las cataratas Victoria, o en lengua local (zona de Zimbabwe) Mosi-oa-Tunya, que significa "el humo que truena" por el agua que levantan las cataratas y el ruido que hacen constantemente.

Estuvo muy bonito, lo pasé bien, me reí (también me enfadé jejeje), salimos de fiesta, conocimos gente local, montamos en helicóptero, uno hizo puenting, hicimos un crucero por el río... :D